| Monasterio de San Lorenzo El Real de El Escorial Avda. de Don Juan de Borbón y Battenberg, nº 1; en la ladera del Monte Abantos, a 1.028 metros de altitud sobre el nivel del mar Visitas: De martes a domingo (ambos incluidos), de 10,00 a 17, 00 El día 23 de abril de 1.563, en conmemoración de la victoria de las tropas del rey Felipe II frente a las del rey de Francia Enrique II, en la batalla de San Quintín ( año 1.557), y tras escoger este lugar la comisión enviada por el rey español, se procedía a poner la primera piedra del Monasterio de San Lorenzo el Real (llamado así por ser el día 10 de agosto, festividad de San Lorenzo, el día de la victoria). Al morir el arquitecto, en 1.567, se hizo cargo de la construcción Juan de Herrera, quien la vio terminada en 1.584. Desde entonces, el lenguaje arquitectónico aquí utilizado, que creó escuela, se conoció por estilo herreriano. Se basaba en el protagonismo de la pureza de la línea frente a cualquier abuso de elementos decorativos que distrajese la contemplación de la arquitectura. Así, en el exterior, resultan impresionantes los metros lineales de fachada que parecen interminables, con un sinfín de idénticos huecos de ventanas en hileras, sin resalte sobre el paramento liso del muro, recorrido horizontalmente por dos molduras apenas insinuadas, una a media altura y otra que marca el nacimiento del tejado a dos aguas de gra en el que se abren pequeñas buhardillas. Los torreones de las esquinas prolongan en altura esta composición y realizan un doble juego: el de interrumpir la horizontalidad de la fachada de la que sin embargo hacen de elemento unificador, enlazando un paño con otro. Se rematan estos torreones en pronunciados chapiteles a cuatro aguas, también en pizarra negra, que repiten el contraste cromático con la piedra. En ellos reside, precisamente, otra de las características del estilo herreriano. Los elementos decorativos quedan reducidos a pináculos y grandes bolas de piedra, características de ahora en adelante de este estilo. El resto de los elementos que componen las portadas son eminentemente arquitectónicos: columnas que alternan órdenes dórico y jónico, entablamentos y, finalmente, frontones triangulares. Rodea el Edificio por sus lados Norte y Oeste una gran explanada que recibe el nombre de Lonja, toda ella solada de granito. Rodeando la Lonja están las Casas de Oficios, Ministerios, Infantes, Reina y la Galería de Convalecientes. La fachada principal mira al Oeste. A cada lado, cuatro medias columnas de orden dórico. Encima otras tantas de orden jónico y sobre el conjunto el escudo de armas de España y la estatua de San Lorenzo, obra de Monegro. La del lado Este es la más sencilla. En su centro se adosa el Palacio del siglo XVI que tiene forma cuadrada. Por este resalte se dice del Edificio que su forma se asemeja a la de una parrilla. En sus lados Este y Sur está el llamado Jardín de los Frailes. Descansa sobre 77 arcos. Es un excelente mirador desde el que se alcanza a ver Madrid y por su puesto el entorno más próximo. En un nivel inferior, está el Estanque y rodeando a éste la Huerta y el Pozo de la Nieve, empleado antiguamente como depósito de hielo. En la visita a este Real Monasterio cabe destacar: Patio de Reyes: Recibe este nombre por los seis reyes bíblicos que adornan su parte alta, representan a monarcas de Judea, y son obra de Monegro. Los cetros y las coronas son de bronce dorado del escultor Sebastián Fernández. Se accede al patio a través de la puerta principal del monumento. Coro: Se encuentra sobre la entrada del Templo. Los Frescos del Coro fueron pintados por Rómulo Cincinato y Luquetto. A los lados del Coro hay dos órdenes de asientos, diseñados por Juan de Herrera y la obra la ejecutó Giuseppe Flecha. La colección de libros del Coro consta de 219 Cantorales. En la parte delantera está colocado el Facistol, en el que se colocaban los grandes libros para su lectura. |
lunes, 23 de mayo de 2011
monasterio de san lorenzo
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